• Presta atención a señales generales de bienestar o
enfermedad, por ejemplo, nivel de energía, cansancio, fiebre, escalofrío,
facilidad o dificultad para respirar, etcétera.
• Lava, limpia y observa tu cuerpo, incluyendo las áreas
genitales. La vagina se limpia por sí sola y es mejor no introducir en ella
sustancias innecesarias. Lávate las manos después de ir al baño y en otras
ocasiones para ayudar a reducir la diseminación de bacterias.
• Lava y limpia tu ropa interior con regularidad. Si es
posible usa ropa interior de algodón y evita los pantalones extremadamente
apretados.
• Presta atención al flujo durante el periodo menstrual.
¿Por cuántos días sangras? ¿Es fuerte o ligero el flujo? Observa si sangras en
otros momentos durante el ciclo. Es buena idea registrar esta información en
una hoja de papel o en un calendario cuando comiences a aprender sobre el
patrón menstrual.
• Durante los días de la menstruación, cambia con
regularidad las toallas sanitarias. Si utilizas tampones, cámbialos regularmente
y no los uses durante la noche.
• Observa las secreciones cervicales antes o después de
orinar. Si es posible, registra en un calendario los cambios en ellas.
Descríbelos y anota si cambia el patrón.
• Presta atención e incluso anota cómo te sientes durante los días anteriores a tu periodo
(es decir, cuál es el síndrome premenstrual).
• Examina tus senos cada mes buscando protuberancias o
cualquier cambio en ellos.
• Con un espejo, examina la vulva.
• Presta atención a señales de cambio en la orina, como
sensación de urgencia para orinar, frecuencia, color, o goteo.
• Comprueba si hay cambios en tu piel. Observa si los
lunares cambian de forma o de color.
• Respeta tu decisión de abstenerte si es tu opinión.
• Si tienes relaciones sexuales, pide a tu pareja que use condón para protegerte contra
las enfermedades sexualmente transmisibles y evitar un embarazo a una edad
precoz.
• Si observas cambios o alteraciones en lo que usualmente se
ve en tu cuerpo, o si tienes dudas o preocupaciones, es importante hablar con
uno de tus padres o con un adulto en quien confíes, o con un profesional de la
salud.
• Consulta a un prestador de servicios de salud para hacerte
revisiones regulares, por ejemplo, el examen pélvico y el Papanicolau, y cuando
percibas la posibilidad de un problema de salud.
Pues aquí les dejo estos consejos para mujeres en el cuidado de nuestro cuerpo. En la próxima entrada les dejo el link del texto completo ya que vienen los consejos para hombres. ¡Gracias! nos seguimos leyendo.
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